NOTA DE OPINIÓN
Las pasadas celebraciones de Semana Santa, nuestro Santo Patrón Nazareno, Señor de los Milagros salió en procesión por las calles porteñas del barrio de Congreso. Por primera vez la imagen sagrada salió el ultimo viernes santo desde la iglesia Nuestra Señora de La Piedad ubicada en dicho barrio para hacer un corto recorrido por los alrededores del lugar para regocijo de muchos creyentes.Este acontecimiento religioso para los feligreses y devotos simbolizó mucho pues algunos tuvimos la oportunidad de agradecer favores concedidos y dedicar momentos únicos de recogimiento y reflexión. Sin embargo, muchos hombres débiles en su fé aun no comprenden el significado de esta cultura religiosa.
Ya hacia el final de la jornada un hecho repudiable mostro a una congregación dividida cuando después de la entrada del Señor de los Milagros a la Iglesia y en el preciso momento que el Padre, Raúl Laurencena hizo un par de anuncios sobre la renuncia del Sr Luis Yupanqui a la mayordomía de la Hermandad y proclamara a su reemplazo, el Sr Carlos Flores fue interrumpido por un ex hermano causando una situación desagradable y desaprobable ante los ojos de los verdaderos fieles.
Si existen problemas internos en la institución mas antigua de los peruanos en Buenos Aires, la Hermandad del Sr de los Milagros, considero no era el momento indicado ni el lugar para discutirlos. Observo en primer lugar una total falta de respeto a la imagen Sagrada, al propio Altar , a la iglesia y por ultimo a nosotros, los fieles que creemos en el Cristo Morado. Bajo ningún punto de vista reparo esta falta porque hay instancias donde se resuelven las cosas; fue una desubicación absoluta; así en un mercado se puede gritar pero en una iglesia se guarda silencio. ¿Donde esta la fe y el respeto a lo que se venera? ¿Donde esta el peruano católico que viste el habito morado? ¿ Hay un interés particular o un servicio al Cristo ?
Las discrepancias o problemas internos de esta Hermandad no se resuelven un «Viernes Santo» prendiéndose del escándalo pagano. Discrepancias entre directivos, hermanos, fieles, periodistas y demás se pueden dirimir prudentemente en otros momentos. La verdad la conocen solo ellos pero sin duda no hay el valor de hacer honor ni a la institución ni al hábito que llevan puesto. Acá los valores y principios no pasan por un cargo o servicio sino por la Fe ,servicio, dedicación y amor hacia nuestro Cristo Morado. Como el amor incondicional que una madre da a su hijo así debería ser nuestro amor hacia el Señor de los Milagros; un amor leal!
La Fe es creer en lo que no se ve, pero que tenemos la convicción que algo sucederá. » La Fe termina donde la razón del hombre empieza».
Rosy Paico
