
La política migratoria y contra el narcotráfico del gobierno de Mauricio Macri prevé endurecer los controles y reforzar las fronteras para que nada entre ni salga sin que pase por aduana y migraciones. El objetivo, declaran, es profundizar la lucha antidrogas, la trata de personas, el trabajo en negro de los inmigrantes, el terrorismo, la trata de personas y mejorar el intercambio de inteligencia con otros países. Para conseguirlo se realizarán capacitaciones y jerarquización de los funcionarios de Migraciones, se articulará el funcionamiento con otros ministerios, con la AFIP, la Aduana y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
En una entrevista para La Nación, Horacio García, director de Migraciones, dijo que “de acuerdo con las directivas emanadas de Presidencia y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, desde la Dirección de Migraciones buscamos una gestión que imprima cambios que nos permitan luchar contra el tráfico de personas, el narcotráfico, el terrorismo y el trabajo en negro o esclavo a que se somete a los inmigrantes irregulares”.
Se estima que entre 2014 y 2015 ingresaron un total de 28 millones de inmigrantes ilegales a la Argentina, provenientes en su mayoría de Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia. Desde el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich anunció que se pondrá en marcha por decreto el plan de «emergencia de seguridad pública», que aumentará los controles en las fronteras, además de ordenar la adquisición de dispositivos técnicos materiales y tecnológicos para zonas de fronteras. «Lo que estamos aplicando es un cambio de paradigma. Donde haya encubrimientos de prácticas del narcotráfico, el terrorismo o la trata, las vamos a combatir», dijo Bullrich.

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