
La medida fue creciendo y sumando adeptos con el correr de las horas del lunes. La Matanza fue el distrito donde más se sintió la convocatoria pero el lugar más incómodo para Axel Kicillof y Sergio Berni fue la protesta desarrollada frente a la Casa de Gobierno y el Ministerio de Seguridad. Los efectivos hicieron sonar las sirenas de los patrulleros y policías junto a civiles aplaudieron y tocaron algunos bombos.
La policía quiere hoy las cifras del aumento que les prometió el gobierno provincial, pero sin mostrar porcentajes. Mientras, hay nuevas protestas de uniformados: exigen conocer la nueva escala salarial para deponer su manifestación; incluso, hay una columna que marcha desde el Cruce de la Varel, hacia el centro de esta ciudad, corazón del poder político de la provincia.
Las protestas se multiplicaron a lo largo de toda la jornada. Y no solo en el conurbano. También se replicaron con fuerza en el interior de la provincia. Hubo intensas manifestaciones en Pergamino, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Junín, Pehuajó, Azul y Olavarría, entre otros distritos.
El anuncio del jefe de Gabinete, Carlos Bianco, y del ministro de Seguridad, Sergio Berni, no alcanzó para desactivar el malestar en la mayor fuerza de seguridad del país, que desde ayer está en estado de deliberación y, aunque los desmientan públicamente, en los hechos están en una situación de retención de tareas.
Asimismo, entre las modalidades de la protesta que realizan los uniformados se enumeran“retención de tareas”, “ruidazos”, bocinazos y “sirenazos”. Incluso, se conoció que los policías estarían reclamando la renuncia de Sergio Berni, ministro de Seguridad, y la palabra del gobernador Axel Kicillof.