
Perú aplicó fuertes aranceles a la importación de biodiesel argentino, con lo que lo dejó totalmente afuera de su mercado. La medida afecta embarques por más de 100 millones de dólares anuales, con fuerte impacto para la agroindustria sojera argentina.
El biodiesel es el eslabón final de una cascada de procesos que parten de la molienda de la soja. Argentina es el mayor exportador mundial de este biocombustible, utilizado en todo el mundo como sustituto del gasoil para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los embarques argentinos promediaron los 1.500 millones de dólares, por lo que la decisión del gobierno peruano significa un 15% del volumen embarcado.
En los últimos años, el biodiesel se convirtió en el principal producto que la Argentina vende a Perú. La resolución conocida ayer impuso derechos de importación de entre el 17 y 31,6 % a los envíos argentinos del producto. La Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) rechazó las razones esgrimidas por Perú para imponer esta penalización. Su titular, Luis Zubizarreta, la calificó de “medida proteccionista contraria a las normas internacionales de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y por tanto ilegal”.
Esta investigación se inició en junio de 2015 por pedido de la empresa peruana Industrias del Espino (del Grupo Romero) porque consideraba que los envíos argentinos causaban daño al biodiesel peruano sobre la base del aceite de palma, lo que fue rechazado por la industria argentina de biodiesel.