
Perú empató 2-2 ante Venezuela. Pero en realidad perdió. Perdió porque lo único que importaba para la selección peruana ante Venezuela eran los tres puntos y no el empate deslucido por el primer tiempo, que luego se engrandece por la reacción. Acá cinco apuntes sobre un encuentro que nos deja un sabor amargo.
1. El equipo sin ideas. La primera parte la selección peruana salió a hacer lo que había planeado. El problema es que sus planes eran irreales: Gareca había apostado por el toque rápido y el talento, pero jugaba en un campo que no era para eso. Con lluvia y mal césped, Perú caía 2-0.
2. Los peruanos pensantes. A despecho de lo anterior, quienes sí supieron qué hacer en el campo y ejecutaron el replanteo de Gareca, fueron los talentosos. Y eso, en el campo de Maturín, o en el Nacional, es lo que importa para la selección peruana. Luchador Flores, criterioso Carrillo, sorprendente Cueva y letal Paolo. Si hubieran estado así todo el partido, goleábamos.
3. Hay jugadores que deben ser infalibles. El arquero, el 10, el 6 y el último hombre. Sin ellos nos hacen goles, no se puede crear, no se puede destruir y no se puede lanzar el salvavidas. El delantero, en cambio, puede fallar todo el partido, basta que haga uno. Paolo es así, y digan que no gritaron su gol.
4. Pero a Guerrero tardamos en encontrarlo. De hecho, cuando llegaban los desbordes de Carrillo o Flores, Guerrero aparecía demasiado atrás, casi sin opciones. ¡Cómo si él fuera un jugador para esperar rebotes al borde del área! El lugar de Paolo es dentro del área, a la altura del punto de penal. Cuando se le saca de ahí acaba siendo como Claudio Pizarro hace 10 años: un jugador desaprovechado.
5. Pero estamos –casi– fuera de las Eliminatorias. Tan cerca de decir adiós como de volver a la carrera. Como siempre. Si la rebeldía de los peruanos sirve para hacerse con un empate en un encuentro que parecía perdido, podría servir para algo más. Pero claro, todos se quedarán pensando en que Cueva debió haber metido ese cabezazo hacia el final del partido.