
Entre corridas, gritos y detonaciones, más de 4.000 efectivos bajo la dirección de Sergio Berni, realizaron a primera hora de esta mañana el desalojo de la toma de Guernica, predio usurpado desde principios de julio.
Después de casi 100 días, las negociaciones entre las autoridades provinciales y los usurpadores fracasaron y ante el rechazo de la Justicia a un nuevo pedido de prórroga, el ministro de Seguridad bonaerense llevó adelante el operativo que contó con la participación de fuerzas especiales, con un saldo de25 heridos y 30 detenidos.
Mientras muchos de los ocupantes abandonaron pacíficamente el lugar, otro grupo de usurpadores resistió con barricadas, tirando piedras y botellas. El cuerpo de Infantería, con los equipos tácticos de la Policía, realizaron distintas formaciones para avanzar en bloque sobre los manifestantes. A su paso, los efectivos fueron derribando las casillas que fueron montadas en el predio de Presidente Perón.
Pero poco después de las 7:30, el conflicto se trasladó a la periferia de la toma. Mientras se creía que los efectivos tenían controlada la situación, otro grupo de manifestantes no identificado llegó hasta el barrio lindero al predio. Armados con escudos de chapa, palos, botellas y cascotes, se enfrentan a la Policía. Se cree que los manifestantes pertenecen a grupos de izquierda que llegaron en las últimas horas a la zona para evitar el desalojo. Varios de los aprehendidos son militantes políticos. (I)