
Cinco minutos a pie, seis semáforos y 47 escalones. Eso es lo que lleva unir Puerto Madero y Plaza de Mayo. Una conexión en línea recta que hasta este domingo era imposible. Primero, porque detrás de la Casa Rosada no existían cruces peatonales hacia la avenida Huergo. Y además, porque Puerto Madero está 6,5 metros más abajo que el centro histórico de la Ciudad.
Una escalinata-puente, que nace en Moreau de Justo y crece hasta situarse al nivel de la Casa Rosada, es la solución que vincula Puerto Madero con la Plaza de Mayo y, en parte, permite saldar una deuda histórica de Buenos Aires: que la Ciudad se acerque más a su río.
Desde el aire, la estructura es una lengua blanca de 50 metros de ancho, que corta con las trincheras del Paseo del Bajo, la autopista subterránea para micros y camiones que estará abierta al tránsito pesado desde este lunes.
Como acción previa a la inauguración de la autopista, la escalinata se habilitó este domingo por primera vez. Y, además de funcionar como una conexión entre dos puntos aislados, fue durante gran parte del día un anfiteatro. (C)