En Lima se multa el acoso sexual callejero con S/ 4,050 soles. En Buenos Aires se pueden hacer denuncias

Negocios que no publiquen carteles sobre ordenanza también serán castigados. Con una multa de 4,050 soles (1 UIT), la municipalidad de Pueblo Libre comenzó a sancionar a quienes incurran en conductas inapropiadas de índole sexual de manera física o verbal, se trate de silbidos, sonidos, frases o gestos, advirtió la comuna edilicia.

Precisó que esto se encuentra establecido en la Ordenanza 494-2017, publicada en el Diario Oficial El Peruano. La nueva norma tiene el fin de proteger los derechos, la dignidad, el respeto y el bienestar de niños, niñas, adolescentes, mujeres e incluso de hombres.

«La ordenanza contempla un formato a manera de declaración jurada mediante el cual la persona hace la denuncia correspondiente», informó el alcalde del distrito, Jhonel Leguía. Además, el municipio multará con el 50 % de una UIT (2,025 soles) a los establecimientos públicos como mercados o colegios, entre otros, que no cumplan con publicar carteles que adviertan de dichas prohibiciones.

La municipalidad distrital de Pueblo Libre llevará a cabo capacitaciones y campañas informativas relativas al problema del acoso sexual callejero, con el fin de sensibilizar y comprometer a la población y a los trabajadores públicos en la prevención de estas conductas.

En Buenos Aires, Lucía Cabrera (25), contó que el 20 de marzo caminaba por la avenida Federico Lacroze, en el barrio de Chacarita, cuando un taxista comenzó a seguirla y a hacerle propuestas de índole sexual. La situación, que se había prolongado por más de una cuadra y media, le generó miedo a la joven que, cuando había decidido acercarse al taxista para explicarle el mal que le estaba generando, vio a un agente policial y le dio intervención.

El agente de policía detuvo al taxista y le pidió los documentos, pero desconocía la normativa que castigaba su conducta, por lo que el trámite que finalizó con el conductor firmando un acta de contravención tuvo una duración prolongada.

Siempre según el testimonio de Lucía Cabrera, una situación similar se dio en la fiscalía a la que la chica se dirigió para continuar el trámite judicial que estaba decidida a darle al caso.

Finalmente, con la ayuda de una abogada y de la ONG MuMaLá, Lucía logró darle impulso a la causa y llegar a la instancia de una mediación en la que buscará, dijo, que se le imponga al taxista la asistencia a un curso formativo sobre violencia de género.

 

 


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