
Casi cinco mil extranjeros están presos en las cárceles argentinas y representan un seis por ciento de la población de personas privadas de la libertad, en una estadística que se ha mantenido a lo largo de la última década, aunque, cuantitativamente aumentó de forma considerable, debido a que una gran parte de ellos se encuentran imputados en causa por infracción a la Ley de Drogas.
En consecuencia, la mayor parte de ellos están alojados en unidades del Servicio Penitenciario Federal, por el fuero que interviene en cuestiones de narcotráfico, comercialización o tenencia de estupefacientes, mientras que los paraguayos constituyen la nacionalidad que más presos tiene en nuestro país. Un 87 por ciento son varones, al igual que en el resto de los reclusos más de la mitad están procesados con prisión preventiva y aún sin condena. En un informe, denominado “Las personas extranjeras privadas de su libertad en Argentina y el Servicio Penitenciario Federal”, se hace hincapié en que “dentro de la población encarcelada, representan un colectivo de alta vulnerabilidad. Cuestiones idiomáticas, alimenticias, condiciones climáticas adversas y el aislamiento social, cultural y familiar sobredimensionan los padecimientos del encarcelamiento.”
En tal sentido, la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) elaboró este documento “con el objetivo de visibilizar las principales vulneraciones de derechos que afectan a los extranjeros presos en el país e intervenir de forma estratégica ante dichas problemáticas”. “El flujo migratorio creciendo ha llevado a que los migrantes sean objeto de especial observación en los diversos Estados que los reciben. En los mejores, pero escasos supuestos, esta especial atención se traduce en medidas de acción positivas respetuosas de su situación de extrema vulnerabilidad, en los peores se expresa en forma contraria, mediante una mayor estigmatización, persecución e incluso criminalización”, se indica. En Argentina, las cifras penitenciarias oficiales precisan que hay 4943 extranjeros presos y representan el 6 por ciento del total de la población, mientras que para el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) son el 4,5 por ciento. No obstante, desde el 2002 a la actualidad, apenas varió un punto, a pesar del crecimiento de 2183 a 4943 reclusos y en el ámbito federal, si pasó en ese mismo período de un 15 a un 20 por ciento, duplicando la cantidad (1284 a principios de la década del 2000 a los 2429 del último registro).
Sobre la distribución por jurisdicción de alojamiento de las personas privadas de la libertad de otras nacionalidades, el 48,66 por ciento (2378) están en dependencias del Servicio Penitenciario Federal, el 37,41 por ciento se encuentra encerrada en cárceles de la provincia de Buenos Aires, un 2,17 por ciento (106) en las de Córdoba, un 1,21 por ciento (59) en los presidios de Misiones y el 10,55 por ciento restante en otros distritos.
Y en relación al origen de los extranjeros, los de nacionalidad paraguaya representan la mayor cantidad con 1694 presos, seguidos por peruanos y bolivianos, con 963 y 959, respectivamente. Más atrás se ubican chilenos (352), uruguayos (326), colombianos (223), brasileños (91), chinos (28), ecuatorianos (25), españoles (21) e italianos (20), como los principales.