
El Gobierno argentino anunció la restitución de 4.500 piezas arqueológicas robadas a Ecuador y Perú, que estaban en custodia en Buenos Aires desde 2003.
El anuncio se formuló durante un acto de inauguración de 18 salas del Museo Nacional de Bellas Artes que alberga “el patrimonio público más importante” de América del Sur.
La ceremonia estuvo encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien propuso como una “idea” que calificó de “más justa” que los países que exhiben obras robadas a otras culturas paguen un “royalty”. “Si no deciden devolver los tesoros culturales, deberían pagarles una suerte de royalty”, deslizó la mandataria, aplaudida por los artistas presentes. “Medio Partenón está en Londres. Miren lo que podrían cobrar” los griegos, acotó la jefa de Estado, tras recordar que en un museo de Berlín vio una obra de Nefertiti, un busto de la reina egipcia.
Fernández estuvo flanqueada por los embajadores de Ecuador, Gloria Vidal, y de Perú, José Luis Sánchez Pérez Cerro, además de la ministra de Cultural argentina, la cantautora Teresa Parodi. “Es un inmenso honor y placer hacer esto, en un mundo caracterizado más por países que se dedicaron a arrebatar obras” a otras culturas, dijo la mandataria y aludió a las piezas de Grecia o Egipto que se exhiben en museos de Europa y Estados Unidos.
Lo que Argentina están devolviendo son 4.000 piezas arqueológicas a Perú y otras 500 a Ecuador, las cuales forman parte de un total de 15 mil y 20 mil restos arqueológicos, paleontológicos y paleo-botánicos provenientes de América, Europa y Asia recuperados, entre los que hay cerámicas que datan del año 3.500 a.C.
Las piezas se encontraban desde 2003 en custodia del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.